Electricaribe: más sombras que luces por régimen especial de tarifas

Economía
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Pero estas últimas se establecen según la longitud de las líneas rurales y la participación en el mercado de áreas especiales. Es decir que bajo los indicadores actuales que presentó la Superintendencia de Servicios Públicos en las convocatorias, se evidencian grandes diferencias entre el mercado Caribe Mar y el mercado Caribe Sol, que hacen prever que las pérdidas eficientes sean bien diferentes entre las dos empresas.

En efecto, mientras para 2018 Electricaribe tuvo un indicador de pérdidas estructurales de energía del 23,8 por ciento, el del mercado Caribe Sol (Atlántico, Magdalena y La Guajira) fue de 25,4 por ciento, mientras que para Caribe Mar (Córdoba, Sucre, Bolívar y Cesar) fue de 21,3 por ciento.

Esto, a juicio de los consultados, muestra que lo lógico es que cada mercado tenga su propio indicador de arranque según su realidad.

Además, los lineamientos del decreto señalan que para determinar las metas de calidad de servicio para cada uno de los operadores tendrán como punto de referencia inicial según la fecha de corte y como punto final el obtenido con base en la resolución Creg 015 de 2018.

Pero no es claro si dicho punto de partida será definido para cada operador en caso de que se divida la empresa o se tomará el de la empresa integrada, situación que genera desventaja para quien opere el mercado Caribe Mar, al tener que hacer más esfuerzo para cumplir la meta.

Inventarios confusos

Asimismo, según conoció EL TIEMPO, un comentario entre las empresas precalificadas que han visitado el cuarto de datos es que no existe un inventario claro y totalmente detallado sobre qué activos y materiales pertenecen a cada mercado (luces, cables, postes, subestaciones y circuitos, entre otros).

Y quienes han estudiado el proyecto de decreto no han encontrado claridad sobre cuál será, en concreto, el régimen tarifario que aplicará a los dos mercados mientras la Creg aprueba el expediente que presenten quienes se queden con la operación.

Es decir, que los oferentes llegarían a la subasta sin señales que les permitan determinar un valor de oferta adecuado a la situación, factor que genera riesgos que al final terminarían por reducir el valor de la oferta o a que no se postulen.

Y en este sentido, otro factor que aumenta la incertidumbre son los tiempos de la Creg para aprobar los nuevos expedientes tarifarios que presenten las firmas que resulten ganadoras, ya que bajo la resolución 015 del 2018 de Creg, todas las distribuidoras radicaron sus expedientes dentro del plazo del 19 septiembre del 2018 y, a la fecha, la entidad no se ha pronunciado. 

Otro reparo tiene que ver con la vigilancia especial que haría la Superservicios a la prestación del servicio y a la ejecución de inversiones, pues implicaría una especie de coadministración de los planes e inversiones de los nuevos operadores.

La mejor motivación para los inversionistas será que cada mercado tendrá en cuenta su propia calidad y no el promedio del mercado unificado tal y como está hoy

Fuente: www.eltiempo.com