Investigan al presidente Uribe por asesinatos en el Campamento de Ra?l Reyes

Conflicto armado
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La Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), realizó una solicitud para investigar a los funcionarios colombianos, principalmente al presidente Uribe por la responsabilidad en la incursión militar del 1 de marzo.
 
Según los testimonios aportados por la estudiante mexicana Lucia Morett, los soldados del Ejército Colombiano, asesinaron a sangre fría, a los heridos y guerrilleros de las FARC que ya se habían rendido.

"Detrás del bombardeo llegaron personas disparando. Yo alcancé a ver mucho fuego y oí gente que contaba muertos, gente que gritaba: 'estoy herido, estoy herido, ayuda'; y otra que decía: 'denle bala, denle bala'; y detrás de ahí, disparos" afimró Morett.

En el ataque al campamento de Raúl Reyes murieron cuatro jóvenes mexicanos y el Ecuatoriano Franklin Aisalia y 19 guerrilleros más.

El 6 de mayo las autoridades ecuatorianas presentaron los resultados preliminares de las autopsias realizadas a 4 muertos encontrados por  militares ecuatorianos en el campamento de Reyes, después del ataque. En los resultados se reveló que Franklin Aisalia murió por varios golpes en su cráneo. Mientras que las otras tres victimas recibieron disparos aun estando vivos.

Según la ALDHU, se busca con esta campaña judicializar al Presidente Uribe y los funcionarios del Gobierno, por la responsabilidad de lo sucedido en el ataque al campamento de Reyes, hecho en el cual no se tuvieron en cuenta las normas de Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Los heridos pese a su rendición, fueron ajusticiados por el Ejercito Colombiano aun cuando las normas de DIH establecen que se deben proteger a los heridos en combate, quienes adquieren condición de no combatientes cuando manifiestan su rendición.

Juan Dios Parra, Secretario General de la ALDHU, manifestó "Hemos sostenido que quienes perpetraron la masacre del 1 de marzo procedieron a asesinar personas heridas o rendidas en el lugar del ataque, con disparos a corta distancia con arma de mano por la espalda".

En su testimonio Morett, corrobora que los guerrilleros fueron asesinados a sangre fría, así como las autopsias realizadas a los muertos encontrados por el gobierno ecuatoriano. Con estas pruebas se piensa llevar el caso hasta las Cortes Internacionales.