El extraño caso del doctor Wikileaks y el señor Assange

Opinión
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{image}http://www.eldia.co/images/stories/personajes/camega.jpg{/image}Desde el pasado 28 de noviembre el mundo vive a la expectativa por las revelaciones de Wikileaks, sobre la manera como circula la información desde los costureros diplomáticos estadounidenses en todos los países del planeta hacia el Departamento de Estado en Washington.

Está absolutamente claro, que la labor desempeñada por las embajadas, con todo su personal de agregados, es una oficina de inteligencia que preserva los intereses y la seguridad de los Estados Unidos y probablemente de sus aliados, todos países desarrollados ávidos de relaciones, mercados y recursos. Total, para ningún entendido sería un secreto los temas y problemas que abordan, según las condiciones de cada país y sus respectivos momentos políticos y económicos. No se habla de otra cosa sino de lo ocurrido y lo que debe pasar en relación con dichos sucesos. En esta medida gran parte de la etílica y destilada información revelada es ya conocida, a distinto nivel y con variadas lecturas en cada país, por lo tanto  la sorpresa es el lenguaje “diplomático” utilizado y el absoluto desprecio con el cual se mira a las elites políticas de los países de la órbita de influencia norteamericana, a sus contendores y a sus aliados más próximos por parte de la diplomacia estadounidense. Para ellos el mundo está lleno de amenazas de dictadores de todo tipo, gobernantes autoritarios, populistas, terroristas, enfermos mentales, fundamentalistas, idiotas útiles e inútiles, una que otra puta,  algún premio nobel de la paz negro…y una extensa fauna política susceptible de todo tipo de calificativos y denominaciones.

250 mil papeles filtrados de esa pesquisa no son del pequeño computador del  Mono del Norte, capturado a la Secretaría de Estado sin ninguna cadena de custodia  y puesto al servicio de los más importantes medios de comunicación del Mundo: El País de España, el New York Times, el parisino Le Monde, el británico The Guardian y la revista alemana Der Spiegel, - ningún medio alternativo que pudiera incurrir en otro tipo de selección y análisis de los documentos-, para hacerse públicos lentamente y mantener la atención mundial sobre la selectiva publicación hecha por dichos medios y acordada, seguramente, con el Dr. Wikileaks y el Sr Assange con 250mil sal-idas agotándose lánguidamente.

Lo publicado hasta ahora, no representa el inicio de la Cuarta Guerra Mundial, ni una guerra de guerrillas informática, ni una guerra de la Pulga de la comunicación, ninguna bomba política terrorista  que vaya a hacer volar en pedazos el mundo global neoliberal;  lo importante es corroborar en papel sellado del Departamento de Estado, lo que seguramente cada gobierno sabe que piensan los Estados Unidos y su diplomacia sobre su gestión política, la situación de sus países y alimentar un poco el morbo antiimperialista de algunos sectores de la arena política mundial. Tampoco es la ratificación del ejercicio de la libertad de Prensa en la era de la globalización, las comunicaciones e informática en el cuerpo de esa gran prensa mundial autoregulada. Nada de eso.

Sin duda, en esencia Sr Wikileaks es el evento mediático más importante de comienzo de siglo, con todos los componentes de una gran serie novelada y seguramente de una próxima película, con persecución, captura incorporada, amenaza de extradición, ruptura de preservativo en caliente y eyaculación sin consentimiento en cuarentona…, guerra de hackers y magia para ocultar información, dejar por fuera del espectáculo a países como Israel, haciendo desaparecer los documentos secretos provenientes de las embajadas de Estados Unidos en Tel Aviv y Beirut, relativos a los ataques del régimen de Israel contra la población civil del Líbano y Palestina en Gaza, en 2006 y 2008. Una lectura estereoscópica de dichas publicaciones pone en evidencia su tendencia a dejar mal parados gobiernos como los de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, México… y a publicitar conflictos como los de Corea e Irán…entre otros.

Es inevitable pensar que un botín periodístico de tal magnitud representa a su poseedor un gran poder político, para generar acciones capaces de producir transformaciones significativas en el ámbito de las relaciones mundiales, si ese fuese su propósito y la documentación tuviese la contundencia que se requiere, ó una pequeña y  mezquina guaca informativa que se convierte en moneda, tan hábil como sea el  manejo que haga su tenedor, negociando con medios de comunicación, cuerpos diplomáticos, gobiernos y empresarios información privilegiada. A cuarenta días de estarse publicando mensajes filtrados, además de informales quejas diplomáticas de algunos gobiernos a través de los medios, no ha pasado nada.

Bueno, digamos que sí, el General Naranjo tendrá más cuidado al poner sus servicios de inteligencia en evidencia ante la embajada de los Estados Unidos y habrá perdido dos “viejos” amigos,  que ahora lo tildan de traidor… y el Presidente Santos dejara de llevar chismes de los computadores capturados al Mono Jojoy a eventos públicos donde participa.