En Cuerpo Ajeno

Opinión
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Los desordenes alimentarios mas frecuentes se deben a la anorexia y la bulimia, enfermedades que sufren por lo general las mujeres jóvenes, sin embargo, en la población colombiana se encontraron estadísticas preocupantes que hacen parte de una cultura machista y reproducen el estereotipo de belleza occidental, el cual atraviesa toda una serie de exigencias a los adolescentes, donde muchos de ellos se dejan manejar por la superficialidad, la moda hegemónica.  La edad de inicio de estas enfermedades se sitúa en la primera adolescencia, alrededor de los 12 años, sin embargo la población más afectada se encuentra entre los 14 y 25.
 
La Secretaría Distrital de salud de Bogotá reportó para el año 2005 cuarenta y un (41) casos identificados a través de su red de hospitales adscrita y un caso de mortalidad en el año 2005 a través del Hospital El Tunal.


Hoy, los desórdenes alimenticios afectan a cerca de 70 millones de personas en el mundo; se calcula que una de cada 200 mujeres sufre de una de estas enfermedades. En Colombia, las ciudades con mayor índice de anorexia y bulimia son Medellín, Bucaramanga, Cali y Bogotá, en su orden.   En la capital  se lanzó un programa de prevención de la anorexia y la bulimia con el objetivo de contribuir a la prevención y al control de la anorexia y la bulimia.

La anorexia se caracteriza por el rechazo de la comida por el miedo a engordar, la bulimia por comer vorazmente y en cantidades que superan lo que la mayor parte de las personas podrían ingerir y después provocarse vómitos, hacer ayunos o realizar ejercicio excesivo para compensar lo ingerido, uso de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos.

Existen dos tipos de bulimia,  la denominada purgativa en la cual  tras el episodio de bulimia, la persona se provoca regularmente vómitos o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso; y la no purgativa, en la que la persona ayuna o hace ejercicio intenso, pero no se provoca vómitos.  La anorexia nerviosa es un trastorno que se caracteriza por un rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal “considerando la edad y la talla”. Se presenta también un miedo intenso a ganar peso o a convertirse en una persona obesa.

Cada día, a edades más tempranas y por múltiples causas, las niñas toman medidas sin control para adelgazar que ponen en riesgo su vida. El problema exige intervención desde diferentes ángulos que incluyen psicoterapia, intervención familiar, educativa y, por supuesto, prevención.  Las preocupaciones por el alimento se hacen auténticamente obsesivas. Los pensamientos y actitudes relacionados con el cuerpo, el peso y la alimentación, y la evaluación de la enfermedad indican que después del diagnostico, un 25% de las pacientes siguen siendo anoréxicas, un 40 % tiene síntomas depresivos y un 25% obsesivos. La mortalidad se sitúa entre el 8 y el 10% pero cuando la enfermedad dura más de 30 años este dato se eleva al 18%.