“$ 1600 no aguanta profe”

Opinión
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{image}http://www.eldia.co/images/stories/030510/004.jpg{/image}Transmilenio es una corporación que brinda el servicio de transporte masivo para la ciudad de Bogotá. Esta articulación de empresas privadas y uso de los recursos públicos hace que el distrito de Bogotá reciba únicamente el 3% de las utilidades mientras que el sector privado dueño de todos los buses de transporte, la contratación de empleados, los servicios troncales y alimentadores se llevan el otro 97% de las ganancias. El mal servicio de dicha corporación, más rentable al sector privado que al beneficio común público y distrital, además de mostrar un mal servicio ha incrementado su costo de una manera exacerbada.

Es el transporte más caro de América Latina y nos mantienen en el conformismo discriminando cualquier forma de crítica y protesta al respecto. El transporte en Lima cuesta 1 sol es decir 700 pesos colombianos, en Quito y Guayaquil 25 centavos de dólar es decir 500 pesos colombianos. El transporte en las dos ciudades mencionadas no es subsidiado y en Quito y Guayaquil, la tercera edad y los menores pagan la mitad, es decir 250 pesos colombianos. En el metro de buenos aires el precio del pasaje cambia con la distancia pero promedia los 26 centavos de dólar, esto es 520 pesos colombianos. En el metro de México el precio al usuario es de 2 pesos mexicanos unos 400 pesos colombianos. En caracas es gratis para la tercera edad y los menores de 7 años, para los estudiantes el precio es como de 70 pesos colombianos.

El precio afecta a toda la población que muchas veces se ve obligada a tomar dicho servicio porque ha hecho desparecer la mayoría de las rutas de otras formas de transporte en las  principales vías de la ciudad. El sector más afectado, como en la mayoría de los casos somos los jóvenes estudiantes de clase popular, obligando a nuestras familias a hacer un gasto diario de $ 3.200 diarios es decir $ 64.000 mensuales sin contar fines de semana, los que tienen  que recurrir a otro transporte como los estudiantes de universidad que habitan en la periferia de la ciudad como Cajicá, Soacha, chía, Zipaquirá entre otros, además sin contar otras responsabilidades que nos hacen movilizar en la ciudad. En otros casos somos los estudiantes los que nos vemos forzados por nuestras condiciones económicas a trabajar en empleos bajo condiciones de sobreexplotación sin garantías laborales “se paga por horas, si le gusta bien sino hay un montón de pelaos que trabajarían hasta por menos”, puesto que saben que dichos empleos los necesitamos para sacar las copias, comprar  libros, pagar internet, muchas veces para comer y por supuesto pagarle el pasaje a Transmilenio, ocupando tiempo que se debería emplear en estudio.

Por eso muchos de nosotros saltamos, así lo hagan parecer un acto de vandalismo y robo en los medios de comunicación, al parecer no entienden que tenemos que elegir entre sacar las copias, almorzar o pagar $ 1.600 de pasaje a Transmilenio, que entre otras cosas nos roba en calidad, dignidad y justicia: saltar barda no es robar, es recuperar lo que Transmilenio nos ha robado. Esta corporación habla de cultura y de proteger la vida cuando no nos protegen el bolsillo y exigen al público algo que no pueden garantizar debido al espacio físico de sus instalaciones, sus horarios de ruta y el fraude que han demostrado ser sus fases y hasta el mismo pavimento por donde cruzan.

Han transformado nuestra forma de vida en la ciudad, somos números, clientes, borregos con dinero, nos han alienado, ya es hora entonces de mostrar nuestro justo inconformismo.