¿Qué pasa en México?

Opinión
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{image}http://www.eldia.co/images/stories/personajes/miguel.jpg{/image}Las elecciones en doce Estados
Ya no está el país para cambios cosméticos, para maquillajes, para paños calientes. Se requiere una renovación tajante de la vida pública. A.M. López Obrador, excandidato presidencial del PRD.


La jornada del domingo pasado en México decidió en parte, el rumbo de lo que podrá ocurrir en 2012, cuando se esté eligiendo presidente. De las votaciones se desprende, de una parte, el claro descenso de la fuerza del PRD, quien perdió la gobernación de Zacatecas, la única que estaba bajo su comando durante doce años. 

La alianza del PAN, PRD, PT y Convergencia  derrotó al PRI en tres gobernaciones,  Oaxaca, Puebla, Sinaloa. Hay, además, la posibilidad que resulten ganadores en Durango. Pero no pudo constituirse en Zacatecas, que  de repetirse hubiera impedido el triunfo del priista Miguel Alonso, quien obtuvo el 43.1 porciento. Si se suman los votos obtenidos por Antonio Mejía del PRD, los del PAN, el PT y Convergencia otro hubiera sido el cantar.

Sin embargo, en todos estos casos la fuerza electoral mayoritaria es el PAN como partido gobernante de la nación, no interesado en aceptar el liderazgo de un candidato efectivo del PRD. Los ganadores de  tal alianza fueron un panista y dos expriístas.

Con todo, conmueve a propios y extraños esta alianza, porque la fuerza de izquierda queda desdibujada como tal, aliada como se encuentra con el tradicional partido de la derecha. Tal es la opinión de los dirigentes capitalinos del PRD, Manuel Oropeza y Obdulio Ávila como lo registró el diario La Jornada de 6 de julio.

El PRI ganó ya en 8 gobernaciones siendo las más disputadas Tamaulipas y Durango a la espera del escrutinio final. En las derrotas del PRI está claro que la ciudadanía castigó los escándalos en Puebla, donde hace 4 años se destapó por una periodista el  caso del gobernador pederasta; en Oaxaca los mil y un abusos con los maestros y los sectores populares reprimidos y procesados violentamente  como única respuesta a sus reivindicaciones hicieron mella para quebrar ochenta años de dominación revolucionaria institucional.

En Sinaloa no poco tiene que ver  el modo cómo en dicho Estado se vive el drama del narcotráfico y todos los ribetes sociales, políticos y jurídicos que lo rodean, en últimas, emparentados con la destorcida económica que resultó de la inserción de México en la economía global, y, en particular, con sus dos poderosos vecinos, Estados Unidos y Canadá en un intercambio desigual y amañado.

Lo que vendrá
Vamos a ver qué evaluación hacen los verdaderos perredistas (del resultado de las alianzas). La Jornada, 6 de julio 2010, p. 9
De los grandes Estados en disputa con el PRI antes de las presidenciales, el más deseado ahora es el Estado de México porque circunda al Distrito Federal, donde habrá elección el año entrante.  Aquí tuvo lugar la disputa con los campesinos y organizaciones populares de San Salvador Atenco, quienes se opusieron a construir el nuevo aeropuerto en sus predios. El resultado fue la condena a 12 de sus líderes quienes pagaron cárcel injustamente hasta hace pocos días cuando fueron puestos en libertad por sentencia de la Corte Suprema de Justicia.

Ciudad de México es el único lugar de importancia que sigue en poder del PRD, gobernado por Marcelo Ebrard, para quien lo ocurrido el domingo 4 de julio es prueba de la alternancia pacífica en el poder que robustece al sistema democrático mexicano, maltrecho por la represión, la guerra perdida contra el narcotráfico, y con crímenes como el cometido contra el aspirante al gobierno de Tamaulipas y a otros aspirantes de menor rango en diversas unidades político administrativas.

Para Andrés Manuel López Obrador, el poderoso candidato del PRD, derrotado por Calderón en la pasada elección, luego de un alegado fraude no probado judicialmente,  las elecciones y sus resultados no le impiden hacer estos comentarios esclarecedores: “…aun queriendo mejorar las cosas desde los estados, no se puede dar solución a los problemas de la gente. Se necesita un cambio en política económica sobre todo, pero también en la forma de hacer política y en cuanto a lo social”.

Cuál porvenir para la izquierda

Cuando la izquierda se divide nos va mal, y si en el PRD nos vamos cada quien por un lado, pues obviamente el resultado no es positivo…para que todas las fuerzas del partido fuéramos juntas. Socorro Ceseñas

De darle crédito a Jesús Ortega Martínez, presidente nacional del PRD, el porvenir es incierto. Él sentenció, “Servimos de escalera para que el PAN subiera y pudiera colocarse bien”. Socorro Ceseñas, secretaria de acción política electoral, evalúa con cierta nostalgia y dolor la pérdida de Zacatecas, recordando que el ganador candidato del PRI salió de sus propias filas.  
Por último, resulta claro que el PRD tiene que corregir su rumbo y liderar una fuerza de izquierda con claras preocupaciones democráticas, limpieza en el manejo en el erario, y una alternativa al modelo económico imperante. Lo cual quedó en buena parte desdibujado con la alianza Slim López Obrador, pese a que fuera exitosa en materia política hasta el punto de proyectarlo como una alternativa de triunfo contra Felipe Calderón.

Quizá sea necesario tener oído atento a lo que significó la irrupción del EZLN en la escena glocal, pese a los erráticos manejos de la cuestión electoral que se convirtió además de la represión en el talón de Aquiles de la acción política nacional del subcomandante Marco y la dirigencia lacandona y mestiza.

Los resultados electorales locales en Chiapas ejemplifican la importancia del hacer político de esta fuerza pero no son suficientes. Proclamar la autonomía local e insistir en mandar obedeciendo no son suficientes.

Es necesaria un acuerdo de las izquierdas de más amplio espectro, que, además, tome en cuenta la crisis de las fronteras con Estados Unidos, el asunto del narcotráfico, y por sobre todo la miseria y el empobrecimiento de la gente del común.
Por último, no olvidar el importante papel de los jóvenes que ya despuntó en las luchas universitarias por la autonomía y la defensa del derecho a la educación universal, una bandera postergada desde las luchas del CEU a finales de los ochenta.

Las elecciones han sido la campana para madurar una propuesta de democracia radical que fue la razón de ser del PRD, que no puede estar a la cola del PRI ni del PAN. Es la hora de corregir el rumbo.