Partido Comunista Colombiano: Ochenta años luchando por la democracia

Opinión
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{image}http://www.eldia.co/images/stories/personajes/camega.jpg{/image}Este año se cumplen ochenta años de la fundación del Partido Comunista Colombiano –PC- y, su militancia, la izquierda en su conjunto, pero sobre todo, el país en general tiene que celebrarlo. El Partido Comunista es la institución más importante de nuestra maltrecha democracia.

Ningún partido como este ha soportado con tanto rigor la persecución, el señalamiento, la estigmatización y la violencia criminal contra su militancia, ni nadie le ha apostado tanto como él a mantener viva la razón de una autentica democracia: El derecho a construir la nación desde la diferencia, desde la oposición.

Sin la menor duda la historia de esta nación tiene una deuda de reconocimiento con el Partido Comunista, el país no sería lo que hoy es, si esta organización política, no se hubiese convertido en veedor vehemente y luchador incansable, con otros grupos de izquierda y sectores democráticos de los partidos tradicionales, de los intereses de las clases humildes y de los desposeídos del campo y la ciudad.

Nacido en las entrañas de los movimientos sociales de la década del veinte, de los imaginarios de justicia e igualdad de líderes obreros y campesinos que reivindicaron en la movilización el derecho al trabajo y a la tierra, a la organización y a la huelga, al bienestar y a la democracia, el PC está investido más que por el espíritu del marxismo- leninismo, por el ejemplo y el compromiso de los hombres y mujeres que construyeron en las dinámicas y conflictos de cada época, la necesidad de la lucha política de los trabajadores y del pueblo en general por sus derechos fundamentales.

Durante sus ocho décadas de existencia, la militancia del partido se comprometió con construir una sociedad civil fuerte y un movimiento social dinámico, fundó sindicatos y centrales de trabajadores, promovió luchas de los obreros y  de asalariados en general por mejores condiciones laborales y de vida. Defendió el derecho fundamental al trabajo; generó un movimiento agrario y acompañó las luchas campesinas por la tierra y por mejores relaciones laborales en el campo; participó y promovió las luchas de la población por el derecho a la ciudad cuando la Colombia rural golpeada por la violencia inter-partidista se convirtió en urbana.

El PC Colombiano no ha escatimado el más mínimo esfuerzo para llevar la representación de los marginados a los escenarios de la institucionalidad política del país, interviniendo activamente en la lucha electoral, ocupando curules en el parlamento, asambleas y concejos municipales, así como en la administración de alcaldías y gobernaciones.  Tampoco fue ajeno al impulso de la lucha armada cuando las condiciones de la violencia se lo impusieron. Pero, igualmente supo tomar distancia crítica cuando las mismas circunstancias de creciente degradación de la guerra se lo exigieron.

No es un partido guerrerista, en su espíritu partidario lo que subyace es una profunda vocación democrática. No de otra manera se explica, a lo largo de su historia,  los muchos esfuerzos realizados para hacer coincidir sus imaginarios con procesos unitarios de la izquierda y con el apoyo decidido a reformas democráticas de los partidos tradicionales.

No ha dejado el PCC, como todo organismo vivo que se convulsiona con las pasiones de los seres humanos que lo constituyen,  de sufrir las enfermedades de la izquierda continental y mundial: apego a las ideologías de manera sectaria y dogmatica, negación de los pares de izquierda, fraccionamientos y,  en ocasiones, cierre de sus propios espacios para que nuevas, inteligentes y comprometidas generaciones conduzcan el partido hacia una permanente modernización.

Este 16 de Julio, se cumplieron los 80 años de la fundación del Partido Comunista Colombiano, que seguramente, estará celebrando a través de distintos eventos en el segundo semestre del 2010.

Creo que este aniversario es una excelente oportunidad para pensar y discutir, si se quiere con todos los acaloramientos, sobre la necesidad de una izquierda moderna, unida a los retos y a las urgentes transformaciones del mundo de hoy; una izquierda  con autentica vocación de poder y capaz de jugarse en los escenarios de la vida política y administrativa del país desde una concepción que se compromete con  la profundización de la democracia y la construcción del bienestar, la convivencia y la felicidad de los colombianos que,  estoy convencido,  representa el anhelo de los muchos hombres y mujeres que han sido sacrificados a lo largo de la historia del partido en la historia del país, entre ellos: Manuel Cepeda Vargas, Jaime Pardo Leal, José Antequera, Bernardo Jaramillo, Leonardo Posada y los miles de militantes anónimos que murieron luchando por una democracia de derechos.  Feliz Aniversario.